Del Negocio Logístico a la Soberanía Industrial
«No hay nada más potente que una idea a la que le ha llegado su momento». Esta frase resuena hoy con más fuerza que nunca en los pasillos de la geopolítica sudamericana. En 1987, cuando fundamos CAPEBRAS, nuestra visión de un Perú bioceánico era considerada por algunos como una «profecía económica» sin herramientas. En 1992, estuvimos a punto de consolidar una alianza textil con Brasil que uniría su maquinaria con nuestro algodón Pima para conquistar el Pacífico, pero el atentado de Tarata y la violencia terrorista congelaron ese futuro.
Hoy, la historia nos otorga una revancha. Pero esta vez, el escenario es mucho más complejo y peligroso. Ya no hablamos solo de mover carga; hablamos de resistencia estratégica.
El Switchboard ante el «Chantaje Estructural»
Recientemente, analizando la coyuntura con destacados académicos, llegamos a una conclusión ineludible: el Perú es hoy el epicentro de una disputa sistémica global. El concepto que he desarrollado, el Efecto Switchboard (Perú como el conmutador central de flujos), es el «cuello sistémico» perfecto que las potencias en conflicto querrán capturar o sabotear.
Como advierten analistas internacionales, cuando una hegemonía entra en declive, su estrategia ya no es liderar, sino ejercer un chantaje estructural: ralentizar o encarecer lo que otros hacen. Si el Perú se limita a ser un «puerto de paso» pasivo, corremos el riesgo de sufrir una «captura tardía», donde el control de nuestras rutas sea dictado por intereses ajenos bajo pretextos de seguridad o estándares impuestos.
Las Tres Capas de Blindaje Nacional
Para que el Switchboard sea inchantajeable, mi propuesta en el Libro 9 se aleja del simple negocio para convertirse en una estrategia de defensa nacional basada en tres pilares de blindaje:
- Inchantajeabilidad por Redundancia (La Cuatrilogía): El poder hegemónico aprieta cuellos únicos. Nuestra defensa es la multiplicidad. Al conectar simultáneamente el volumen de China, la normativa del CPTPP, la demanda tecnológica de la West Coast de EE.UU. y la potencia de Brasil, el costo político de «apretar» el cuello peruano se vuelve inaceptable para el mundo entero.
- Soberanía del Software y Naval: No basta con tener la «pista» (el puerto); debemos ser dueños de los «vehículos». La alianza SIMA-Hyundai es nuestra columna vertebral industrial. Debemos controlar los sistemas de gestión aduanera y financiera para evitar la «fricción administrativa» externa.
- Soberanía Financiera (mBridge y Blockchain): Para que el dinero fluya a la velocidad de la carga, el Switchboard necesita su propio «sistema operativo» financiero. Integrar el corredor con el sistema mBridge (pagos digitales directos entre bancos centrales) y tecnologías Blockchain nos permitirá liquidar transacciones con Brasil y Asia en tiempo real, en monedas locales y fuera del alcance de bloqueos financieros internacionales o del sistema SWIFT tradicional.
Una Invitación a la Acción
En 1987 teníamos la idea, pero nos faltaba el «músculo» (el puerto de aguas profundas) y el «cerebro» (los TLCs). En 2026, el Perú ya tiene los órganos necesarios. Solo nos falta el Software Estratégico para que el sistema funcione a nuestro favor.
Hago un llamado a la academia y a la industria: la soberanía no se hereda, se construye con ingeniería y visión de Estado. El futuro no va a esperar. El eje Pacífico-Atlántico ya no es un sueño visionario, es una necesidad de supervivencia nacional.
¿Estamos listos para tomar la llave del Pacífico y convertirla en nuestro escudo?
#JuandeDiosGuevara