El Laberinto de Davos y la Soberanía del Switchboard
Esta coyuntura de enero de 2026 es, posiblemente, el momento de mayor peligro y oportunidad para el Perú desde que fundamos CAPEBRAS en 1987. El choque en Davos entre la visión de Mark Carney (principios y alianzas) y el delirio unilateral de Donald Trump (fuerza y mercantilismo) no es un debate lejano; es la batalla por el control de nuestros puertos.
«Estamos en medio de una ruptura, no de una transición». Con estas palabras, el exgobernador del Banco de Inglaterra y actual Primer Ministro de Canadá, Mark Carney, sacudió el Foro de Davos. Mientras el sistema internacional se desmorona, el Perú aparece en el radar global no solo por su potencial, sino como un tablero en disputa.
El miedo llega a los salones de la élite
Incluso los arquitectos del capital admiten que el suelo se está moviendo. Larry Fink, CEO de BlackRock, ha reconocido en Davos lo impensable: el capitalismo ha perdido legitimidad porque la prosperidad no llega a las personas. Fink advierte que si la Inteligencia Artificial desplaza masivamente empleos, el estallido social será inevitable. Este reconocimiento de «crisis de legitimidad» por parte del mayor gestor de activos del mundo es una alerta estratégica: el contrato social está roto y las viejas recetas de crecimiento agregado ya no funcionan.
El delirio del Príncipe y el «Chantaje Estructural»
Desde el mismo escenario, Donald Trump desplegó 72 minutos de un monólogo que osciló entre el delirio geográfico y la amenaza. Al referirse a Groenlandia como un «trozo de hielo» a cambio de la paz mundial, Trump confirmó el retorno de una geopolítica de captura.
Esta mentalidad de «comprar o castigar» tiene un impacto directo en el Callao. Las declaraciones del Primer Ministro Álvarez sobre una «elección» cerrada por EE.UU. para ampliar la Base Naval por 1,500 millones de dólares parecen responder a esa lógica de subordinación. ¿Es esto una inversión en seguridad o un movimiento del «Príncipe» para apretar el cuello de nuestro conmutador logístico antes de que sea plenamente soberano?
El Switchboard: Nuestra respuesta a la Ruptura
Frente al sabotaje activo del orden mundial y la fuga masiva de capitales de los países del BRICS (Brasil, China, India) de los bonos del Tesoro estadounidense —que ya suma más de 200 mil millones de dólares en un año—, el Perú debe actuar. Los BRICS están reconfigurando su seguridad financiera porque el riesgo hoy no es de pago, sino político y jurisdiccional.
Frente a este escenario, mi propuesta en el libro «PERÚ: LA SOBERANÍA INDUSTRIAL» es clara:
- Inchantajeabilidad por Redundancia: Si el Perú elige un solo bando, deja de ser un Switchboard para ser un satélite. Nuestra soberanía reside en que el Callao y Chancay sirvan a todos: BRICS, CPTPP y EE.UU.
- Soberanía Naval: No podemos permitir que el control de nuestras aguas sea una concesión externa. La alianza SIMA-Hyundai debe ser el motor para ser dueños de los vehículos de nuestro comercio.
- Blindaje Financiero: Ante la desdolarización selectiva de las potencias, el sistema mBridge es nuestra defensa técnica para diversificar flujos de pago y evitar el uso del dólar como arma de presión.
De 1992 al 2026: La Resiliencia de una Idea
En 1992, la violencia detuvo nuestra ambición de unir la tecnología brasileña con el algodón peruano. Hoy, la amenaza es el «chantaje estructural» externo. Pero la idea ha sobrevivido y hoy es invencible porque tenemos el «músculo» de Chancay.
Como dijo Carney: «Cuando las reglas ya no te protegen, debes protegerte a ti mismo». Proteger al Perú hoy significa ejercer nuestra ubicación central con una Neutralidad Activa. No somos el «patio trasero» de nadie; somos el medio campo de Sudamérica. Es hora de ejecutar una política de Estado que nos permita tomar la llave del Pacífico sin entregar nuestra alma al mejor postor.
#JuandeDiosGuevara