El Carnaval de las Sombras:

La Voluntad contra el Destino del Perú

Si Arthur Schopenhauer caminara hoy por las calles del Perú, no encontraría sorpresa, sino confirmación. Vería en nuestra realidad la expresión más cruda de su tesis: una Voluntad ciega, sin rumbo, que empuja con fuerza bruta hacia el sufrimiento. El Perú ya no es solo una democracia en crisis; es un organismo que se devora a sí mismo en un teatro de marionetas donde los hilos han dejado de ocultarse.

La Ineficiencia como Estado Natural y la Tortura de Tántalo

La ineficiencia ha dejado de ser un problema para convertirse en norma. Desde la sala de espera de un seguro social, donde la vida se consume en trámites estériles, hasta  en el escritorio público donde el bienestar ciudadano se posterga indefinidamente.

Vivimos una versión moderna de la «tortura de Tántalo»: se nos promete desarrollo y derechos, pero la solución se retira siempre que parece alcanzable. Schopenhauer decía que la vida oscila entre el dolor y el aburrimiento; en el Perú, hemos añadido una tercera estación: la indignación impotente ante un Estado que no sabe —ni quiere— funcionar.

El Espectáculo de la Súplica y el Virreinato Moderno

La reciente «compra» de aviones F-16 por 3,500 millones de dólares es el epítome de la irracionalidad. Mientras miles de niños peruanos estudian en aulas sin ventanas, sin luz, agua ni desagüe, y mientras la anemia infantil y enfermedades ya erradicadas —como la tosferina— regresan por falta de vacunas, el Estado prioriza «juguetes de guerra». ¿No es acaso la mayor seguridad nacional tener una infancia sana y con futuro?

No es solo el gasto; es la sumisión. Nos comportamos como una colonia que busca el beneplácito del amo extranjero. Con un embajador estadounidense que se pasea con la arrogancia de un Virrey dictando lo que es «serio», el país acepta una maquinaria que requiere permisos y claves del proveedor para funcionar. Esto no es defensa, es un arrendamiento de nuestra soberanía. Hemos canjeado nuestra «neutralidad activa» por un papel de peón sacrificable en una pelea de imperios ajena. ¿Qué clase de empleados públicos, cegados por un sueldo mensual, son tan sumisos como para no saber negociar la dignidad de la nación?

El Poder Real y el Trono de Barro

Los episodios recientes entre el Ejecutivo, el MEF y el Congreso revelan una fractura total de la autoridad. Cuando se ignora la voluntad del Jefe de Estado para ejecutar una rebelión presupuestaria de 462 millones de dólares (la cuota inicial del desacato), queda expuesta una verdad incómoda: el poder real reside en un «pacto mafioso» diseñado para que, gane quien gane, el sistema de reparto e intereses militares siga intacto. Como señalaba el congresista Carlos Anderson (+), aquí no hay estrategia, solo rapiña y ausencia de visión nacional.

La Geopolítica del Absurdo: El Puerto frente al Avión

El contraste es violento. La inversión en el Puerto de Chancay es similar en monto a la compra de los aviones, y representa una voluntad de construcción, un hub logístico que nos proyecta al futuro. Sin embargo, en lugar de potenciar esa soberanía comercial, el Estado dilapida una cifra idéntica en capacidades bélicas que nacen encadenadas. Preferimos ser el «tonto útil» del norte antes que el eje estratégico del sur. No se trata de elegir entre defensa o desarrollo, sino de tener coherencia estratégica.

El Eterno Retorno de la Ignorancia y la Fragmentación

Estamos ante una elección polarizada que parece un chiste cruel. Por un lado, una organización con raíces en el lavado de activos; por otro, el espectro del miedo y el desequilibrio. La alienación es total: ciudadanos de rasgos andinos burlándose de su propio reflejo en el otro. Es el «egoísmo metafísico»: un país desconectado de su identidad que prefiere el prejuicio antes que la memoria.

La Aristocracia del Pensamiento vs. El Rebaño de la Vanidad

Joseph Schumpeter advertía que la verdadera capacidad de dirección estratégica es un recurso escaso, apenas un 5% capaz de ver el bosque. El resto, el 95%, vive sumergido en la «existencia fenoménica», distraído por el ruido de las redes sociales y odios prefabricados. Ese 95% no nota que acaba de adquirir una deuda de cientos de soles por cabeza para aviones que quizás nunca despeguen con autonomía real. El ciudadano, decía Schumpeter, cae a un nivel de rendimiento mental inferior cuando entra en la política: se vuelve dócil al engaño de las élites.

Conclusión: Un Grito en la Pradera Incendiada

Schopenhauer sostenía que la historia se repite por nuestra incapacidad de aprender. El Perú no carece de recursos, carece de dirección. No es pobreza material lo que nos define, sino una atrofia persistente del intelecto estratégico.

Desde el clamor de la protesta, llamamos a la razón. No podemos aceptar como «normal» que la ignorancia gobierne y la memoria sea mercancía. Mientras prefiramos el estruendo de un motor extranjero sobre el silencio de un hospital equipado, seguiremos siendo una nación de sumisos gobernada por sombras. Es hora de dejar de ser el tonto útil de la historia.

#JuandeDiosGuevara

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