¿Estamos venciendo a la pobreza?

El drama de las cifras y el fracaso de nuestra clase política

El reciente informe del INEI, «Perú: Evolución de la Pobreza Monetaria 2016-2025», ha encendido un debate urgente sobre el verdadero estado de nuestra economía y sociedad. A primera vista, las cifras de 2025 traen un aparente alivio: unas 567 mil personas (el equivalente a toda la ciudad de Huancayo) salieron de la pobreza monetaria, haciendo que la tasa cayera del 27.6% (2024) al 25.7% (2025).

Sin embargo, como bien señala Javier Portocarrero, director ejecutivo del CIES, ver este resultado como un triunfo absoluto es un grave error de perspectiva. Si miramos el vaso medio lleno, avanzamos respecto al año pasado; pero si lo miramos medio vacío, descubrimos que el Perú sigue atrapado en una trampa económica: la pobreza actual es 5.5 puntos porcentuales mayor que antes de la pandemia (2019). Somos uno de los pocos países de América Latina que aún no logra recuperar el terreno perdido. ¿Por qué nos estancamos mientras la indignación social crece?

El análisis de las cifras: El encarecimiento de la vida

Para entender por qué la recuperación es tan lenta y «anémica», hay que mirar el costo de vida. Según los datos del INEI, la línea de pobreza nacional (lo mínimo que requiere un ciudadano para subsistir al mes) ha escalado de forma alarmante de S/ 328 en 2016 a una proyección de S/ 462 en 2025.

En Lima Metropolitana, la situación es aún más asfixiante, donde la línea de pobreza alcanzará los S/ 568. Con un presupuesto familiar donde el 41.8% del gasto mensual se destina exclusivamente a la comida, la inflación se ha convertido en el peor enemigo de los hogares. Cualquier alza en el precio del arroz, el aceite o el pollo empuja inmediatamente a las familias vulnerables por debajo de la línea de subsistencia.

La «Urbanización» de la precariedad

El informe del INEI consolida un cambio geográfico dramático: la pobreza ha dejado de ser un fenómeno eminentemente rural para trasladarse a las ciudades. Hoy en día, el 74% de los peruanos en situación de pobreza vive en zonas urbanas.

  • El desplome urbano: Mientras que los ingresos en el campo experimentaron un crecimiento real acumulado del 13.5% en los últimos seis años, en las ciudades los ingresos cayeron un 8.9%.
  • El caso de Lima Metropolitana: La capital muestra un retroceso histórico alarmante, con una caída de ingresos del 14.4% y una tasa de pobreza que ya alcanza el 21.6%, superando largamente a departamentos dinámicos como Ica (4.5%) o Madre de Dios (7.3%). Hoy, Lima reúne por sí sola a más compatriotas pobres que todo el campo peruano junto.
  • El sesgo de los programas sociales: Economistas como Javier Herrera advierten que, si bien programas como Juntos o Pensión 65 amortiguan la pobreza rural, el Estado sigue sin diseñar una red de protección social eficiente adaptada a las nuevas e inmensas bolsas de miseria urbana.

Pobreza Multidimensional: El colapso del agua y el saneamiento

Para agravar el panorama, un análisis de ComexPerú introduce un concepto vital: la pobreza multidimensional, que mide no solo el dinero, sino el acceso real a salud, educación y vivienda digna. Aunque esta tasa bajó al 26.2% en 2025, aún afecta a más de 9.1 millones de peruanos. Lo verdaderamente inaudito y preocupante se encuentra en el acceso a los servicios básicos esenciales.

Entre 2019 y 2025, la cobertura de agua y desagüe disminuyó a nivel nacional. La proporción de hogares con acceso a agua por red pública retrocedió del 89.8% al 88.1%, dejando fuera a 820 mil peruanos. En cuanto al desagüe, la cobertura cayó del 73.3% al 71.7%, excluyendo a 1.1 millones de personas. Esta alarmante reversión se debe directamente a la negligencia de las Empresas Prestadoras de Servicios (EPS) —que pierden el 38.5% del agua producida— y a la alarmante proliferación de obras públicas paralizadas por la incompetencia y la corrupción gubernamental. Es decir, el ciudadano sufre la falta de agua no por escasez del recurso, sino por el abandono del Estado.

Llamado de atención: El fracaso político que nos arrastra

Ante este panorama de ingresos golpeados, servicios colapsados y un crecimiento económico mediocre (un magro 2.3% promedio anual en la última década en comparación con el brillante 6.4% del boom 2004-2013), surge una pregunta incómoda pero obligatoria: Con estos números sobre la mesa, ¿cómo nos va a sorprender el avance de discursos radicales o de izquierda que prometen patear el tablero y cambiarlo todo?

Es inhumano que millones de compatriotas vivan en la precariedad dentro de un país bendecido con tantas oportunidades y que actualmente goza de precios internacionales históricos para el cobre y el oro. La ciudadanía tiene pleno derecho a estar indignada. ¿Cómo es posible que una clase política de derecha, que ha controlado y manejado el Congreso y las directrices económicas durante tantos años, haya sido incapaz de enfrentar y solucionar este viejo problema de gestión e infraestructura básica?

Pero la otra cara de la moneda es igual de desalentadora. ¿Cómo confiar ahora en promesas de una izquierda radical? Los hechos demuestran que tanto la izquierda como la derecha han gestionado pésimamente las responsabilidades que les tocó asumir. Gobiernos locales, gobiernos regionales, ministerios, congresistas y el propio Gobierno Central han sido capturados por la ineficiencia, el compadrazgo y la corrupción, sin distinción de banderas ideológicas.

Nadie nos garantiza un cambio real porque el problema de fondo en el Perú actual no es de ideología, sino de capacidad moral y técnica para gobernar. El informe del INEI no es un simple folleto de estadísticas para el debate académico; es una flagrante acusación contra los partidos políticos y futuros candidatos presidenciales. Mientras ellos sigan enfrascados en sus cuotas de poder y agendas personales, millones de peruanos seguirán abriendo el caño en sus casas sin que caiga una sola gota de agua. La paciencia social se está agotando, y con justa razón.

Resumen de Datos Clave para el Debate

Indicador Analizado Periodo / Cifra Clave Impacto Real
Pobreza Monetaria Nacional (2025) 25.7% 5.5 puntos por encima del nivel prepandemia (2019).
Línea de Pobreza (Lima Metropolitana) S/ 568 por persona Una familia de 4 necesita más de S/ 2,270 solo para comer y subsistir.
Gasto en Alimentos (Sector Rural) 41.8% del presupuesto Casi la mitad del ingreso se diluye ante el alza de precios.
Población sin agua por red pública 820,000 peruanos Cobertura nacional retrocedió del 89.8% al 88.1% desde 2019.
Población sin desagüe en sus viviendas 1.1 millones de peruanos Cobertura cayó al 71.7% por ineficiencia de EPS y obras paralizadas.
Concentración Urbana de la Pobreza 74% del total de pobres La pobreza se trasladó masivamente del campo a las periferias de las ciudades.

 

#JuandeDiosGuevara

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