¿Hacia dónde vamos? Entre la visión de un país viable y el espectáculo de la impunidad

«La decencia empieza cuando dejamos de considerar normales las anomalías.»

El Perú parece habitar hoy en dos realidades paralelas. Una ocurre en las aulas magnas, en las regiones y en el trabajo riguroso de profesionales que se niegan a dar el país por perdido; la otra transcurre en Palacio de Gobierno y en los pasillos del Congreso, donde la política ha sido reducida a un reparto de cuotas, impunidad y gestos mediáticos más cercanos a las transmisiones de una streamer de redes sociales que a la conducción seria de una república con heridas sangrantes.

El Sur como motor: La verdadera prospectiva territorial de Arequipa

Hace solo unos días, Arequipa nos demostró que en el Perú sí hay masa crítica, ciencia y pensamiento estratégico a largo plazo. Con el impulso fundamental de la Fundación Friedrich Ebert (FES), la iniciativa G12 y la Universidad Nacional de San Agustín (UNSA) —a través de su Escuela Profesional de Sociología y la Escuela de Gestión Política—, se presentó el libro “Propuestas para gobernar el Perú 2026-2031”, compilado por el economista Santiago Roca. Veintitrés especialistas trazamos una hoja de ruta concreta organizada en cuatro ejes esenciales: industrialización, reforma institucional, ciencia y tecnología, y desarrollo social.

Pero no nos quedamos en la teoría; en el posterior desayuno taller con expertos locales, se desmenuzó una visión estratégica transformadora: trascender la condición de «segunda ciudad» para erigir a Arequipa como la potencia logística, tecnológica e industrial del Pacífico Sur.

Esta prospectiva territorial se sostiene sobre proyectos y ejes de desarrollo de alto impacto:

  1. Nodo Bioceánico y Conmutador Logístico (Arequipa – Brasil): Articular la gigantesca producción agropecuaria de Mato Grosso y Rondônia hacia el Océano Pacífico a través de la Interoceánica Sur, dinamizando la infraestructura de Matarani y proyectando el Megapuerto de Corío.
  2. Polo Petroquímico y Clúster Metalmecánico: Aprovechar el gas de Camisea en Islay (Matarani) para producir urea nacional (soberanía fertilizante) y nitrato de amonio para la minería. Dar el salto del mantenimiento básico a la fabricación de bienes de capital con soldadura robotizada, corte láser CNC e impresión 3D industrial.
  3. Seguridad Hídrica y Reconversión Agrícola: Destrabar e incluir en el Plan Nacional de Infraestructura a Majes Siguas II (38,000 nuevas hectáreas de exportación) y el proyecto Río Arma en Castilla (10,000 hectáreas adicionales). Transición hacia cultivos de alta eficiencia hídrica (palto, arándano, granado) con sensores e IA para la agricultura familiar.
  4. Ecosistema Tech e Innovación Tripartita: El parque científico-tecnológico de la UNSA financiado con canon; el liderazgo de la UCSP en Ciencias de la Computación e Inteligencia Artificial junto a la incubadora Kaman; y la biotecnología aplicada de la UCSM.
  5. Articulación de la Matriz Productiva de las 8 Provincias:
    • Arequipa Metrópoli: Servicios, Hub Digital de IA, textil alpaca y el Parque Industrial Yura-La Joya.
    • Islay: Logística portuaria, agroindustria y polo petroquímico / Corío.
    • Caylloma: Destrabe de Majes II, tecnificación alpaquera y turismo en el Colca.
    • Camaná: Reconversión productiva, plantas de packing y pesca.
    • Caravelí: Parques minero-metalúrgicos y exportación de oliva.
    • Castilla: Proyecto Hídrico Río Arma y desarrollo vitivinícola (Ruta del Pisco).
    • Condesuyos: Red de procesadoras lácteas y cadena de frío.
    • La Unión: Reserva de agricultura orgánica (superfoods) y ecoturismo.

Sin embargo, la realidad de la gestión pública irrumpió en el debate cuando la Gobernadora Regional de Arequipa nos trajo a tierra firme con una frase contundente:

“Muy interesante todo esto, pero gran parte de mi gestión la he pasado destrabando la remodelación y equipamiento de dos hospitales”.

Esa sola intervención desnuda la tragedia institucional del país: tenemos una burocracia atrapada en apagar incendios cotidianos mientras el futuro sigue congelado. Se evidencia la urgente necesidad de reformar las funciones y competencias entre el gobierno central, regional y local, promoviendo una nueva división político-territorial y contando con un Ejecutivo capaz de mirar las cuatro coordenadas.

La geopolítica ciega: Del alineamiento sumiso a la neutralidad activa

Esa falta de visión a 360 grados se refleja de manera crítica en la política exterior. Mientras el gobierno celebra el restablecimiento de relaciones diplomáticas con México y apuesta por la Alianza del Pacífico —tal como lo hemos escuchado al actual Canciller y a la presidenta al asumir el mando, ya que en ningún momento se han referido a nuestra relación con Brasil—, acepta en silencio la injerencia de la embajada estadounidense y la retórica del «Escudo de las Américas», conducido por un canciller con un claro historial en dicha sede diplomática. ¿Dónde queda la soberanía nacional?

Un verdadero estadista entiende que el Perú no debe ser peón de ninguna potencia. Nuestra ubicación geográfica en el centro del Pacífico Sur nos otorga una renta geográfica invaluable. Mirar en 360 grados exige entender que el eje económico del siglo XXI se juega en la integración entre Brasil, los puertos peruanos (Chancay en el centro, Matarani y Corío en el sur) y la demanda del mercado asiático.

El Perú debe ejercer una neutralidad activa: no alinearse ciegamente con ningún bloque, sino posicionarse con pragmatismo y soberanía como el gran conmutador logístico e industrial entre América Latina y Asia.

El «Gabinete de los Antecedentes» y la pérdida de la decencia

Mientras en las regiones la academia y los técnicos planifican el desarrollo, en Lima la política parece un show mediático de streamer en redes sociales antes que la conducción seria de un país.

Como bien reveló un reciente y alarmante análisis: de los 19 integrantes del Gabinete formado tras la llegada de la facción fujimorista, 15 declaran investigaciones fiscales, procesos judiciales, acusaciones constitucionales o sentencias. Estamos hablando del 78,9% del Consejo de Ministros.

En democracias consolidadas como Francia, Italia, España o Alemania, la acumulación de un solo ministro investigado desata una crisis de Estado. En el Perú se normaliza que ministros acumulen 10, 20 o hasta 51 investigaciones por colusión, peculado o lavado de activos. Reciclar a los mismos personajes de gestiones pasadas —a quienes ellos mismos acusaron de dejar todo destruido— confirma que no se buscan soluciones, sino pactos de impunidad. Y frente a ello, la prensa tradicional guarda un silencio complaciente. La propuesta de Keiko Fujimori y su entorno es más de lo mismo: una inmensa pérdida de tiempo.

Nos empujan a un modelo inerte que reemplaza las responsabilidades básicas del Estado en salud, educación e infraestructura por meras exoneraciones tributarias y Obras por Impuestos (OxI).

Adicionalmente, se vienen las elecciones regionales y municipales, donde en más de 60 casos se pretende sacarle la vuelta a la ley buscando la reelección que está prohibida, y no hay autoridad que ponga orden aduciendo vacíos legales. Esta falta de decencia es la que mantiene en permanente descontento a la población peruana. Se lidera con el ejemplo, y si no hay liderazgo, no se podrá conseguir la colaboración de todos para obtener los objetivos deseados.

¿Cómo solucionarlo? Propuestas concretas desde Visión al Futuro

No podemos limitarnos a la protesta; la indignación sin acción es estéril. Ante la falta de rumbo en el Poder Ejecutivo, la construcción del país debe empujarse desde los territorios:

  1. La «Gran Marcha» de la Descentralización: El equipo G12, apoyado por la Fundación Ebert, debe territorializar sus propuestas articulando las 196 provincias en macro-regiones para diseñar Planes de Desarrollo Estratégico (PED), emulando la exitosa metodología participativa y técnica que desarrollamos en el PED de Cañete junto a la Universidad Nacional Agraria La Molina (UNALM).
  2. Pactos Regionales de Gobernanza: Promover alianzas estratégicas entre universidades, gobiernos locales y regionales para ejecutar 5 Objetivos Estratégicos clave por provincia:
    • Organización y participación política: Liderazgo juvenil efectivo y equidad de género.Participación ciudadana
    • Gerencia municipal eficiente: Ordenamiento territorial, catastro y descentralización administrativa, haciendo uso de las tecnologías más avanzadas, con indicadores a cumplir
    • Desarrollo social autogestionado: Salud descentralizada, educación modernizada y seguridad ciudadana.
    • Desarrollo económico equitativo: Banca de fomento multisectorial para potenciar las vocaciones productivas de cada territorio, la tecnificación del campo, Mipymes y turismo integral.
    • Manejo ambiental sustentable: Gestión integral de cuencas e infraestructura hídrica.
  3. Idoneidad y Filtros Éticos en la Función Pública: Exigir marcos legales estrictos para impedir que perfiles con investigaciones graves por corrupción o delitos contra la administración pública asuman ministerios o altas direcciones.

Si la clase política tradicional quiere repetir los errores del pasado y no decirnos adónde vamos, ni escuchar lo que queremos, nos corresponde a nosotros cambiar el rumbo y demostrar que el Perú tiene la capacidad, la ciencia y la visión para transformarse. Un cambio que se gesta desde las regiones, con investigación académica, cooperación internacional democrática y un compromiso irrenunciable con la decencia y la soberanía.

Es hora de actuar. Ya que lo que sembremos ahora, lo cosecharemos mañana.

#JuandeDiosGuevara

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