El mapa de las 25 regiones y la nueva arquitectura geopolítica
Desde 1987, cuando creamos la Cámara de Comercio e Integración Perú-Brasil (CAPEBRAS), he estudiado el mapa del Perú buscando comprender cómo concretar la integración física con Brasil, por dónde deberían consolidarse los grandes corredores económicos y qué infraestructura necesitamos para hacerlos realidad.
Por ello, presento una Serie Especial de seis entregas, con una mirada prospectiva y descentralizada sobre las 25 regiones del país, agrupadas en tres grandes bloques macroregionales. El objetivo es analizar cómo la infraestructura, la tecnología y la sostenibilidad pueden redefinir nuestra economía hacia el 2031.
El Perú no puede seguir pensando su desarrollo únicamente desde el centralismo administrativo. Su verdadero mapa está determinado por motores productivos, corredores económicos y plataformas logísticas capaces de conectarnos con los mercados globales.
Chancay y Callao, el potencial offshore del litoral norte, las grandes irrigaciones, el cinturón del cobre y el litio y la conexión con Brasil muestran que el país está entrando en una nueva etapa de reconfiguración económica y geopolítica.
Las tres macroregiones: los pivotes del nuevo mapa productivo
- Norte: eje agroindustrial, bioceánico y energético
Regiones: Tumbes, Piura, Lambayeque, La Libertad, Cajamarca, Amazonas, San Martín y Loreto.
Su potencial se sustenta en Chavimochic III, Olmos II, Talara, Paita, Puerto Eten, los hidrocarburos offshore y la conexión con Brasil mediante la hidrovía y el corredor IIRSA Norte.
Rol estratégico: convertir al norte en un gran hub agroexportador, energético y de conexión con el Atlántico.
- Centro: plataforma multimodal e industrial del Pacífico
Regiones: Áncash, Huánuco, Pasco, Junín, Huancavelica, Ayacucho, Ucayali, Lima Provincias y Callao.
El eje Chancay–Callao–Jorge Chávez, la Nueva Carretera Central, el Parque Industrial de Ancón, la producción agrícola del Mantaro y Huallaga y la biodiversidad de Ucayali pueden convertir al centro en la principal plataforma logística e industrial del país.
Rol estratégico: articular minería, agroindustria, industria, logística y comercio internacional.
- Sur: cobre, litio, petroquímica y turismo global
Regiones: Ica, Arequipa, Moquegua, Tacna, Puno, Cusco, Apurímac y Madre de Dios.
El sur concentra enormes oportunidades en cobre, litio, agroindustria, energía, petroquímica y turismo, junto con proyectos como Majes Siguas II, Chinchero, Corío y el ferrocarril minero del sur.
Rol estratégico: transformar los recursos naturales en industria, energía, tecnología y valor agregado.
Cinco ejes para integrar al Perú hacia 2031
Para que las regiones no funcionen como islas económicas, el próximo quinquenio debería priorizar cinco grandes redes de integración:
- Red ferroviaria transandina y de la costa. Ferrocarril San Juan de Marcona–Andahuaylas–Las Bambas y Tren de Cercanías Barranca–Lima–Ica.
- Triángulo portuario del Pacífico. Chancay–Callao–Corío/Matarani como plataforma estratégica de conexión con el Asia-Pacífico y Sudamérica.
- Corredor de transición energética. Integración del cobre y litio del sur con energía solar, hidrógeno verde y producción petroquímica y de fertilizantes.
- Red amazónica de hidrovías y puertos fluviales. Pucallpa, Yurimaguas e Iquitos como puertas de salida de la bioeconomía amazónica hacia Brasil.
- Autopistas digitales. Banda ancha y cobertura satelital para llevar telemedicina, educación digital y Agrotech a la sierra y la Amazonía.
El verdadero desafío: ejecutar
El Perú tiene recursos, territorio, ubicación estratégica y oportunidades. Lo que falta es convertir esa ventaja potencial en una estrategia nacional y, sobre todo, ejecutarla.
Las nuevas autoridades pueden identificar correctamente problemas como la inseguridad y el estancamiento económico, pero no será posible construir un Estado eficiente si seguimos utilizando las mismas prácticas administrativas y de personas que contribuyeron a generar la crisis.
Necesitamos una nueva cultura de gestión pública basada en mérito, capacidad, planificación, tecnología, evaluación y resultados.
También necesitamos una comunicación política a la altura de la gravedad del momento. Cuando el Gabinete advierte sobre inseguridad, desempleo y deficiencias en los servicios públicos, la comunicación presidencial no puede aparecer desconectada de esas urgencias. Gobernar también significa comunicar con responsabilidad, seriedad y sentido de Estado.
El Perú de 2026–2031 necesita menos centralismo y más integración; menos discurso y más ejecución; menos improvisación y más visión de futuro.
Tenemos 25 regiones, enormes recursos y una posición geográfica privilegiada. Podemos convertir al Perú en un gran nodo entre el Pacífico, Sudamérica y el Atlántico.
La oportunidad está frente a nosotros.
Ahora necesitamos convertir el mapa en una estrategia y la estrategia en resultados.
Hay mucho por hacer y no hay tiempo que perder.
#JuanDeDiosGuevara