Renacimiento Industrial, Pymes y el Riesgo de la Inacción en el Pacífico
La consolidación de la ruta Chancay-Shanghái sitúa al Perú ante la encrucijada económica más importante de su historia republicana. Sin embargo, la geografía por sí sola no genera desarrollo. Si nos limitamos a contemplar el tránsito de mercancías ajenas, seguiremos atrapados en el rol de facilitadores pasivos del comercio global.
En el capítulo que escribí junto a Santiago Roca para el libro Propuestas para gobernar el Perú 2026-2031, planteamos la urgencia de transitar de una “logística pasiva” a una gestión soberana y multidireccional de los flujos globales, un concepto que denominamos “El Empalme” (o Switchboard). Esta visión no es solo una oportunidad; hoy es una necesidad geopolítica de supervivencia frente a la competencia vecina.
1. El Costo de la Inacción: La Amenaza del Corredor Bioceánico de Capricornio
Mientras el Perú debate con lentitud la ejecución de obras clave, la geoeconomía sudamericana no se detiene. El Corredor Bioceánico de Capricornio —una red vial y logística de cerca de 4,000 kilómetros que conecta directamente los puertos atlánticos de Brasil con las terminales de Chile (Antofagasta, Iquique y Mejillones), atravesando Paraguay y el norte de Argentina— ya está a punto de consolidar sus hitos de infraestructura clave, incluyendo el puente internacional que une Porto Murtinho con Carmelo Peralta.
La complacencia y la inacción del Estado peruano frente a este corredor competidor ponen en riesgo nuestro rol de hub regional. Si el flujo comercial agroindustrial y mineral del centro-oeste brasileño (estados clave como Mato Grosso do Sul) halla una salida terrestre más rápida y con mejor infraestructura aduanera hacia los puertos chilenos, el Perú perderá la oportunidad histórica de capturar esa carga. Dejar que Chile centralice el empalme con el Asia-Pacífico significará que los beneficios del ahorro logístico se queden fuera de nuestras fronteras.
2. Capturar la «Renta del Tiempo» para Financiar el Desarrollo
El valor estratégico de Chancay radica en que reduce en aproximadamente 15 días el tránsito marítimo hacia el Asia. Este ahorro temporal genera una Renta Geográfica del Tiempo. El Estado no puede ser un espectador que regala esta ventaja a las navieras transnacionales; debe capturarla para apalancar el desarrollo interno. Es esta renta la que debe subsidiar la conectividad interna y la infraestructura que conecte el puerto con las regiones productivas, en lugar de permitir que se diluya en la ineficiencia.
3. Integración con Brasil y el Escudo para las Pymes: El Régimen REMA
Para competir con la ruta de Capricornio, el Perú debe concretar con urgencia el encadenamiento físico y productivo con Brasil mediante corredores interoceánicos transversales eficientes. Pero esta integración con el gigante sudamericano no debe consistir en importar manufactura extranjera para reexportarla, sino en integrar a las pymes peruanas en las cadenas de valor internacionales.
Bajo esta lógica, proponemos el Régimen REMA, un marco normativo para las Zonas Económicas Especiales y polos industriales que prohíbe el modelo clásico de maquila de enclave (bajos salarios y exoneración tributaria sin beneficio local). El Régimen REMA exige:
- Transferencia tecnológica obligatoria: Las multinacionales que se instalen deben capacitar y transferir tecnología a las empresas locales.
- Cuotas de valor agregado nacional: Obligatoriedad de incorporar componentes y servicios provistos por pymes nacionales en los productos finales.
- Subcontratación estratégica: Blindar y potenciar el tejido industrial de la pequeña empresa peruana, convirtiéndola en proveedora directa de los gigantes logísticos globales.
4. Gobernanza de Alto Nivel: ANEC y ProInversión
Para superar el fantasma de la inacción estatal, planteamos una reingeniería institucional profunda:
- Agencia Nacional de Estrategia de Conectividad (ANEC): Un organismo técnico autónomo de primer nivel que planifique soberanamente los flujos logísticos y la infraestructura, evitando que los proyectos se traben por burocracia sectorial.
- ProInversión Activa: Debe dejar de esperar pasivamente qué proyectos traen los privados. ProInversión debe dirigir la Inversión Extranjera Directa (IED) de manera agresiva hacia los polos industriales estratégicos, condicionando la inversión a la formación de Joint Ventures (empresas conjuntas) que asocien obligatoriamente el capital global con las pymes y empresas nativas peruanas.
Conclusión: Las Metas hacia el 2031
Establecemos metas claras e irrenunciables para el próximo quinquenio: elevar la participación de la industria al 22% del PBI y atraer US$ 50,000 millones en inversiones productivas soberanas. El dilema del Perú no es logístico, es político y de voluntad estratégica. O activamos «El Empalme» para blindar e internacionalizar a nuestras pymes, o la inoperancia estatal regalará nuestro futuro en el Pacífico a las rutas del sur continental.
A continuación, puede ver este análisis audiovisual complementario sobre la infraestructura en Sudamérica y la competencia entre rutas terrestres para conectar el Atlántico y el Pacífico:
El avance de los proyectos viales sudamericanos
Este video es muy relevante porque detalla el progreso constructivo y el impacto geoeconómico del Corredor Bioceánico de Capricornio, evidenciando los plazos reales y la velocidad con la que los países vecinos están consolidando esta ruta alternativa hacia el Pacífico.
#JuandeDiosGuevara