De la Subsistencia a la Soberanía Industrial
El Perú se encuentra en una encrucijada histórica. Tras décadas de crecimiento primario-exportador que, si bien trajo estabilidad macroeconómica, no logró cerrar las brechas estructurales de productividad, informalidad y desigualdad, el país requiere un nuevo enfoque. Para el periodo 2026-2031, la construcción de un Perú emprendedor no debe ser vista como una iniciativa marginal, sino como el núcleo de una estrategia nacional de desarrollo.
Esta visión es una de las propuestas centrales presentadas en el libro Propuestas para Gobernar el Perú 2026-2031. En dicha obra, el suscrito presenta un diagnóstico profundo sobre cómo el país debe transitar de una economía de subsistencia hacia una soberanía industrial, argumentando que el emprendimiento, cuando es correctamente articulado por el Estado, es la palanca más potente para transformar nuestra realidad económica.
El Cambio de Mentalidad: Del Emprendimiento de Subsistencia a la Innovación
Históricamente, el emprendimiento en el Perú ha estado vinculado a la informalidad como un mecanismo de supervivencia. Sin embargo, mi propuesta es clara: debemos transformar este paradigma hacia un ecosistema que promueva:
- Innovación y Valor Agregado: El Estado debe dejar de ser un espectador pasivo y convertirse en un facilitador activo que impulse empresas capaces de transformar recursos naturales en productos finales con mayor contenido tecnológico.
- Articulación Productiva: No se trata de crear islas aisladas de emprendimiento, sino de integrar a las pequeñas y medianas empresas (pymes) en cadenas de valor estratégicas, aprovechando la posición logística privilegiada del Perú como nodo de conexión comercial.
- Políticas Públicas con Visión Estratégica: Se debe abandonar el enfoque de incentivos «ciegos». El nuevo Perú emprendedor debe condicionar el apoyo estatal a metas concretas como la transferencia tecnológica, la generación de empleo de calidad y la formación de joint ventures.
La Red Nacional de Centros de Desarrollo Empresarial (CDE): El Brazo Territorial
La experiencia en distritos como Villa El Salvador demuestra que el potencial existe, pero debe ser masificado y potenciado a nivel nacional.
- Descentralización Funcional: Los CDE no deben limitarse a ser oficinas de formalización. Propongo que se transformen en hubs de inteligencia de mercado que conecten a las MYPES con las demandas de las grandes industrias y los mercados internacionales.
- Acompañamiento Técnico: Deben funcionar como extensiones del ecosistema tecnológico, facilitando acceso a laboratorios, prototipado y asesoría en transformación digital, garantizando que el emprendedor peruano compita con herramientas de vanguardia.
La «Copa Perú de Proyectos»: Innovación Competitiva basada en Hitos
Para dinamizar el tejido empresarial, propongo la creación de una «Copa Perú de Proyectos», un mecanismo competitivo y transparente que impulse la diversificación productiva bajo una lógica de alto rendimiento:
- Competencia por Resultados: A diferencia de las subvenciones tradicionales, esta «copa» funcionaría bajo un sistema de hitos y metas concretas. Las empresas compiten por fondos estatales basados en su capacidad real de generar valor agregado, exportar o integrar tecnologías sostenibles.
- Incentivos Condicionados: El apoyo del Estado se otorgaría exclusivamente a quienes demuestren avances reales en la cadena productiva, fomentando el mérito y eliminando el asistencialismo improductivo.
Diversificación Productiva y Soberanía Industrial
La estrategia planteada para 2026-2031 se centra en:
- Articulación de Sectores: Integrar industrias ligeras —como la metalmecánica, textil y muebles— en proyectos estratégicos nacionales, como la industria naval o el desarrollo de infraestructura logística.
- El Factor Logístico: Aprovechar nodos estratégicos como el Megapuerto de Chancay para que las MYPES locales formen parte de redes de suministro global.
- Sostenibilidad y Tecnología: Debemos priorizar fondos para acelerar la transición a una economía circular y a estándares internacionales, reduciendo la brecha de productividad que hoy condena a millones a la informalidad.
Conclusión: Pasar de los Diagnósticos a los Hechos
El Estado peruano posee las herramientas, pero requiere de la voluntad política para articularlas. Convertir al Perú en una nación emprendedora significa dejar atrás la improvisación. La creación de una red robusta de CDE, el impulso de una «Copa Perú de Proyectos» y un compromiso real con la diversificación no son solo políticas económicas; son un mandato moral para transformar el potencial latente en verdadera soberanía industrial.
#JuandeDiosGuevara