El Perú Real y la Agenda Olvidada:

Más allá del ruido electoral

Las elecciones pasan, los candidatos se desgastan en la superficie de la forma y las cifras oficiales terminan decretando triunfos agónicos. Mientras el debate político se atomiza y las urnas reflejan las múltiples fracturas de un país diverso y complejo, el Perú real continúa esperando respuestas estructurales.

Como analista y coautor del libro «Propuestas para Gobernar el Perú 2026-2031», me resisto a que la discusión pública quede reducida a la última encuesta o al conflicto partidario de turno. El verdadero desafío nacional no es únicamente quién ocupará el sillón presidencial, sino qué haremos con nuestra economía, nuestra capacidad productiva y nuestra soberanía nacional una vez que se apaguen las luces de la campaña electoral.

Por ello, esta semana prefiero alejarme del ruido político para compartir algunas de las contribuciones estratégicas que he planteado para el desarrollo y la soberanía industrial del Perú. Tres ejes que considero fundamentales para suturar las heridas de un país productivamente fracturado.

  1. Desarmar la nueva Prosperidad Falaz

El diagnóstico es severo. La industria manufacturera peruana ha venido perdiendo peso en el PBI de manera sostenida durante las últimas décadas. Vivimos bajo el espejismo de una estabilidad macroeconómica que, aunque real y valiosa, corre el riesgo de convertirse en una nueva versión de la «Prosperidad Falaz» descrita por Jorge Basadre.

Como ocurrió durante el ciclo del guano en el siglo XIX, nos deslumbramos con los ingresos extraordinarios provenientes de los recursos naturales, pero somos incapaces de transformar esa riqueza temporal en capacidades productivas permanentes.

Disponemos de estabilidad monetaria, importantes reservas internacionales y una posición macroeconómica sólida. Sin embargo, seguimos exportando recursos naturales e importando tecnología, conocimiento y valor agregado.

La soberanía industrial no consiste en cerrarse al mundo. Consiste en tener la capacidad de transformar nuestros recursos en productos de mayor valor, generar empleo de calidad y construir capacidades tecnológicas propias.

Para ello necesitamos una política fiscal, monetaria y cambiaria que favorezca la producción nacional, la innovación y la competitividad industrial.

  1. El Empalme Estratégico y la Bioeconomía Descentralizada

El desarrollo peruano no vendrá de recetas automáticas de mercado ni de nacionalismos económicos anacrónicos. Vendrá de una industrialización inteligente basada en nuestras ventajas geográficas, naturales y humanas.

Ante realidades geopolíticas ineludibles como el Megapuerto de Chancay, los corredores bioceánicos y la creciente integración transpacífica, propongo el concepto de Empalme Estratégico.

El Perú debe convertirse en el gran switchboard de América del Sur: un nodo articulador de los flujos comerciales, tecnológicos, energéticos y logísticos entre Asia, el Pacífico, el Atlántico y el interior del continente.

Chancay no puede limitarse a ser una estación de paso para mercancías producidas en otros países. Debe convertirse en una plataforma de industrialización, innovación y transferencia tecnológica que incorpore talento, servicios, software y manufactura desarrollados por peruanos.

Del mismo modo, debemos evolucionar desde un agro predominantemente extractivo hacia una potencia alimentaria tecnológica.

La bioeconomía ofrece una oportunidad extraordinaria. No basta exportar superalimentos en estado primario. Debemos procesarlos, desarrollar nutracéuticos, biotecnología, ingredientes funcionales y propiedad intelectual en territorio nacional.

Además, la bioeconomía posee una virtud adicional: es profundamente descentralizadora. Las plantas industriales deben ubicarse cerca del origen de los recursos, generando empleo calificado en los Andes y la Amazonía, donde más se necesita.

  1. Hacia un Estado Estratégico y de Reciprocidad

La transformación productiva requiere un nuevo pacto entre Estado, empresa, academia y sociedad.

Propongo avanzar hacia un Estado Estratégico dentro de una visión republicana y democrática. Un Estado que no sustituya a la empresa privada, pero que tampoco permanezca como observador pasivo mientras se desaprovechan oportunidades históricas.

Necesitamos instrumentos modernos de desarrollo.

Entre ellos, Fondos Soberanos de Inversión que permitan canalizar parte de las rentas extraordinarias hacia la reconversión tecnológica de las PYMES, el financiamiento de startups innovadoras y la construcción de capacidades científicas nacionales.

Asimismo, debemos reemplazar los incentivos ciegos por una lógica de reciprocidad.

Toda promoción empresarial debe generar compromisos concretos en transferencia tecnológica, innovación local, formación de talento, sostenibilidad ambiental y creación de valor agregado nacional.

No se trata de subsidiar actividades económicas, sino de construir una alianza estratégica para el desarrollo.

Mensaje final

El Perú está fracturado, es verdad. Pero la fractura no es solamente política. Es productiva, territorial, tecnológica y social.

Mientras gran parte de la discusión pública continúa concentrada en las disputas coyunturales, debemos volver a hablar de aquello que realmente determinará nuestro futuro: productividad, industria, ciencia, tecnología, educación e innovación.

La soberanía de una nación en el siglo XXI no se defiende únicamente con discursos. Se construye desarrollando capacidades productivas, fortaleciendo la ciencia, impulsando la industria y ofreciendo a nuestros jóvenes las oportunidades que hoy demasiados se ven obligados a buscar fuera del país.

La gran pregunta no es quién ganará la próxima elección.

La verdadera pregunta es si el Perú seguirá exportando recursos e importando futuro, o si finalmente decidirá producir ambos.

Ese es el desafío nacional.

Ese es el camino.

#JuanDeDiosGuevara

5 comentarios en “El Perú Real y la Agenda Olvidada:”

  1. Víctor Emilio Rey Etto

    Me parece que se está dejando de lado el problema de productividad, la mano de obra nacional no está formada para lograr rendimientos competitivos internacionalmente, si no apuntamos de una buena vez por una Educación , Moral y Cívica que cambie la mentalidad de los jóvenes buscando ser más productivos, tanto profesional como técnicamente, no alcanzaremos rendimientos competitivos que sustenten buenos ingresos a las familias peruanas.
    De otro lado, la Cultura tributaria sólo se desarrollará mediante la Educación, actualmente se da facilidades a la Pequeña y Microempresa, pero a ellas no les interesa el tema tributario, se evade impuestos como siempre, es la cultura nacional…

  2. CARLOS Rolando Huamán Bohórquez

    Es una gran verdad. Quien sea ganador, no tiene más del 20% de aceptación popular. Es necesario que trabaje con el 100% de las fuerzas políticas representantes en la saja de diputados y senadores. Convoque a los mejores ejecutores en cada ministerio e instituciones del estado y los otros poderes, para sacar adelante al Perú y a los peruanos llevarnos a un futuro de prosperidad con tecnología e infraestructura moderna.

  3. WALTER AGUIRRE ABUHADBA

    De acuerdo Juan de Dios, me parece que todo se resume en el párrafo: La soberanía de una nación en el siglo XXI no se defiende únicamente con discursos. Se construye desarrollando capacidades productivas, fortaleciendo la ciencia, impulsando la industria y ofreciendo a nuestros jóvenes las oportunidades que hoy demasiados se ven obligados a buscar fuera del país.
    Para lo cual tenemos que tener un gobierno verdaderamente democrático que afronte las necesidades de las grandes mayorías de nuestra nación con honradez, dialogo y soberanía.

  4. Manuel Amado Carrion Navarro

    Interesante análisis de nuestra realidad y de propuestas para lograr el desarrollo económico de nuestro país.
    Lo primero que debemos hacer es crear conciencia de progreso desde nuestros hogares; enseñar a nuestros hijos y nietos que aplicando las tecnologías modernas se pueden mejorar los procesos de producción y que la regla de oro para lograr el éxito es trabajar, no más asistensialismo.
    A ello se suma una mejora en la curricula escolar incorporando modelos exitosos (Singapur, Finlandia, Japón, etc ) y una real mejora de la infraestructura educativa.
    Recuperar la práctica de los valores y crear conciencia real de crecimiento con desarrollo social y económico.

  5. José Enrique Barnechea Landa

    De acuerdo, la propuesta para el Perú es tener la capacidad de ver más allá del horizonte y proyectarse realmente futuro con decisiones de carácter estratégico y también geopolitico.
    Una decisión INTEGRAL.

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